Postgraffiti

El postgraffiti surgió del encuentro del arte académico con el graffiti y otras formas de cultura popular. El artista del postgraffiti propaga muestras gráficas de su identidad por los espacios públicos pero, a diferencia del escritor de graffiti, no compite para conseguir el respeto de sus pares, ni utiliza un código concreto. Se dirige al público general utilizando motivos gráficos que este puede entender.

Los artistas de postgraffiti tienen, en su mayoría, formación académica. Su actitud a la hora de ocupar superficies públicas suele ser mucho más respetuosa que la de los escritores de graffiti. Entre los diversos materiales utilizados en el postgraffiti son comunes la pegatina, el cartel y la plantilla, técnicas heredadas de las culturas del punk y el skate, que permiten actuar de forma rápida, discreta y eficaz.

Si bien los casos más tempranos se remontan a los sesenta, la primera oleada de postgraffiti sucedió en los primeros ochenta, y su artista más representativo fue Keith Haring. Tras casi desaparecer durante los noventa, a partir del cambio de siglo el fenómeno ha resurgido con más fuerza que nunca.

Aunque cada obra de postgraffiti se puede apreciar por sus valores formales y por la sutileza de la manera en que se ha localizado,* el principal disfrute surge cuando los encuentros con las obras se repiten y el espectador entra en el juego del artista. Se crea entonces una complicidad entre artista y espectador, y entre este y el resto de la audiencia.

Existen dos tendencias principales en el postgraffiti. El postgraffiti icónico está centrado en la repetición de un motivo gráfico, que puede ser siempre idéntico, como la cara icono de Shepard Fairey, o variar en cierta medida, como las pinturas de Eltono o los colibrís de Dan Witz. El postgraffiti narrativo no repite una imagen constante sino que aporta contenidos siempre nuevos, aunque unidos por un estilo característico, como en el caso de Swoon o Banksy. Ambas fórmulas permiten al espectador reconocer cada obra como parte de un continuo, el engranaje central del postgraffiti.

* Llamamos localización al proceso por el cual el artista escoge una ubicación y adapta a la misma tanto su forma de actuación como el contenido y forma de su obra.

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Eltono en Buenos Aires, 2007.

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Invader en Berna, 2000.

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Blu en San José, Costa Rica, 2007.

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Swoon en Berlín, 2008. Foto de watz.