Descripción del proyecto

Blek le Rat

Publicado en Madrid el 13 de noviembre de 2008

El parisino Blek le Rat es uno de los principales referentes del arte urbano europeo de los ochenta. Su pionero trabajo con plantillas dio lugar a la boyante escena de París. Tras años de olvido, Blek fue recuperado por la actual escena del arte urbano a raíz sobre todo de los parecidos de su obra con la de Banksy, reconocidos abiertamente por este último.

Xavier Prou, conocido como Blek le Rat, nació en París en 1952. Creció en un barrio privilegiado, en el seno de una familia culta, y estudió en un colegio privado de prestigio. Cursó grabado, litografía y pintura en la Ecole des Beaux Arts de París. Más tarde estudió arquitectura.

Blek conoció el graffiti en una visita a Nueva York en 1971 –el momento de explosión inicial del fenómeno–, una experiencia que dejó una importante huella en el artista. Diez años después, trató de emular el graffiti neoyorquino en una calle de París. Descontento con el resultado, y convencido de la necesidad de encontrar un lenguaje más adecuado al contexto de su ciudad, comenzó a experimentar con el uso de imágenes y plantillas.

El artista afirma haber conocido la técnica en la ciudad italiana de Padua, en un viaje con sus padres a principios de los sesenta. Allí observó una pequeña efigie de Mussolini ejecutada con plantilla, resto de la propaganda política de la segunda guerra mundial. Blek tuvo probablemente más encuentros con la técnica, que había sido utilizada como herramienta de propaganda en las revueltas parisinas del sesenta y ocho, en las que la Ecole des Beaux Arts jugó un papel importante. Por otro lado, el movimiento punk la había adoptado, inspirando a partir de 1977 a otros artistas –como el holandés Hans Kaagman– a utilizarla.

Blek le Rat –nombre adaptado de un tebeo italiano que el artista leía en su infancia– comenzó siendo un dúo. El segundo miembro abandonó la actividad a principios de 1982, dejando el pseudónimo a Prou. Uno de las primeras figuras repetidas por el artista fue la silueta de una rata, que utilizó con profusión durante dos años, hasta convertirla en su insignia.

En marzo de 1983, inspirado por el encuentro en París con una de las siluetas de Richard Hambleton –quien por entonces visitaba numerosas capitales de Europa–, Blek ejecutó su primera figura humana de tamaño natural, la imagen de un anciano, que repartió por diez ciudades francesas. Otro precedente mencionado por el artista es la serie de serigrafías con la imagen de Rimbaud que Ernest Pignon Ernest instaló en París en los años 1978 y 1979, una de las muchas series de figuras a tamaño natural ejecutadas por Pignon en esa década. La popularidad del proyecto del anciano hizo que a partir de entonces toda la obra de Blek se compusiera de series independientes en las que se repite una figura de tamaño natural.

La escena parisina vivió un breve boom, en 1986 se vendió en subasta una obra de Blek por un precio bastante sonado.

Blek comenzó a trabajar en un París que apenas había conocido aún formas de expresión independiente en el espacio público que no tuvieran una intención puramente política. En consecuencia, la actividad de Blek era nueva y no tenía estigma alguno, lo que le permitió actuar en la calle con amplia libertad durante varios años. Su primera detención, en 1984, unida a la inmediata popularización del arte urbano en París y la consiguiente atención policial, le obligaron a acometer sus acciones de forma más cuidadosa.

A partir del verano de 1984 otros artistas habían comenzado a utilizar la plantilla a la manera de Blek en las calles de París. Pronto se formó una fuerte escena, centrada en la plantilla, pero que hizo uso también del aerosol a mano alzada, el pincel, el cartel y el papel pegado. El fenómeno se popularizó definitivamente a partir de la publicación por Le Monde en noviembre de 1986 de un artículo titulado L’ecole de Blek le Rat (La escuela de Blek le Rat).

La escena parisina de los ochenta vivió unos años de popularidad mediática que se tradujeron en varios libros, alguna exposición y una subasta –en Drouot en 1986– en la que se vendió una obra de Blek por un precio bastante sonado. Sin embargo, el fenómeno no llegó a ser asimilado por el sistema del arte, y cayó pronto en el olvido. La presencia de arte urbano en la calle era ya escasa en los primeros noventa, en un París invadido por el graffiti –particularmente por las firmas– con una intensidad que Europa no había conocido hasta entonces. Ante el radical cambio de paisaje, y de clima social alrededor de su actividad, Blek desapareció casi por completo, junto con la escena que había encabezado.

La explosión del arte urbano en la segunda mitad de la presente década, y sobre todo los numerosos paralelismos entre la obra de Blek y la del millonario Banksy, reivindicados abiertamente por este, han significado para el francés una enorme presencia mediática y la súbita incorporación al mercado del arte. Thames & Hudson publicó un volumen monográfico sobre el artista en mayo de 2008.

La obra coleccionable de Blek consiste en cuadros ejecutados con plantillas equivalentes a las usadas en su obra de calle, además de en obra gráfica. Las imágenes repiten elementos utilizados en su trabajo público. Blek aún trabaja ocasionalmente en la calle de forma independiente, aunque ha renunciado a la plantilla en favor del papel previamente preparado y pegado con engrudo en la pared, una técnica que ya utilizó en los ochenta, y que prefiere por ser más rápida y por permitir una fácil desinstalación en caso de ser sorprendido en el acto por la policía.