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	<title>Urbanario &#187; Antes de los sesenta</title>
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	<description>Estudio del arte urbano </description>
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		<title>Arthur Stace, Mr. Eternity</title>
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		<pubDate>Tue, 30 Dec 2008 20:59:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Abarca</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antes de los sesenta]]></category>
		<category><![CDATA[Arte público outsider]]></category>
		<category><![CDATA[Años sesenta]]></category>
		<category><![CDATA[Perfiles de artistas]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace unos meses hablaba del trabajo de Josef Kyselak, claro precedente del graffiti moderno que tuvo lugar a principios del siglo diecinueve. Hoy presento el también sorprendentemente antiguo caso de Arthur Stace, un alcohólico reformado convertido en predicador evangelista que escribió medio millón de veces la palabra &#8220;Eternity&#8221; en las aceras de Sydney, Australia, durante [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace unos meses hablaba del trabajo de <a href="http://urbanario.es/2008/04/29/kyselak/" target="_blank">Josef Kyselak</a>, claro precedente del graffiti moderno que tuvo lugar a principios del siglo diecinueve. Hoy presento el también sorprendentemente antiguo caso de Arthur Stace, un alcohólico reformado convertido en predicador evangelista que escribió medio millón de veces la palabra &#8220;Eternity&#8221; en las aceras de Sydney, Australia, durante los años treinta, cuarenta, cincuenta y sesenta del siglo veinte.</p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/12/eternity5.jpg"><img title="eternity5" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/12/eternity5.jpg" alt="" width="278" height="450" /></a></p>
<p>Stace nació en 1884 en Balmain, un barrio deprimido de Sydney. Sus padres y sus cuatro hermanos y hermanas eran alcohólicos y pasaron buena parte de sus vidas en la cárcel. Durante su infancia Stace dormía fuera de la casa para evitar la violencia paterna y comía lo que lograba conseguir robando y buscando en la basura. No recibió ninguna educación. A los doce años fue tutelado por el estado, lo que no evitó su temprano alcoholismo. A los catorce consiguió su primer empleo, en una mina de carbón, y a los quince ingresó por primera vez en la cárcel.</p>
<p>En la edad adulta Stace era un hombre delgado, de 1&#8242;60 metros y menos de 45 kilos de peso. Con más de veinte años trabajaba como recadero llevando bebidas de un pub al burdel regentado por sus hermanas y a varias casas ilegales de juego. También se involucró en bandas dedicadas al robo de pisos para las que servía sobre todo de vigilante por su discreta complexión. Su vida de alcoholismo y crímenes menores fue interrumpida sólo por la primera guerra mundial, durante la cual fue destinado a Francia para servir como camillero.</p>
<p>Regresó del frente gaseado y medio ciego de un ojo e inmediatamente retomó sus hábitos, que le hicieron degenerar hasta el punto de vivir de la limosna y beber alcohol desnaturalizado. Intentó sin éxito librarse de su adicción mediante estadías voluntarias en hospitales y psiquiátricos. Pasó en numerosas ocasiones por la cárcel y estuvo cerca de ser ingresado por el juez en un psiquiátrico de donde probablemente no hubiera salido jamás.</p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/12/eternity11.jpg"><img title="eternity11" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/12/eternity11.jpg" alt="" width="234" height="350" /></a></p>
<p>Eran los años de la gran depresión y un alcohólico desharrapado como Stace no tenía ninguna posibilidad de encontrar empleo. Un día de 1930 asistió junto con otros trescientos indigentes a hora y media de homilía en una iglesia evangélica a cambio de té y un bollo. La experiencia cambió el rumbo de Stace, que con cuarenta y seis años abandonó repentinamente su modo de vida para convertirse en un beato. Desde entonces y hasta su muerte trabajó en la beneficencia y predicó en numerosas iglesias. Predicó también cada sábado en la calle &#8211;siempre en la misma concurrida esquina del centro de Sydney&#8211; con un estilo especialmente teatral, primero de viva voz y más adelante desde una furgoneta con luz y amplificación. Se ganaba la vida en el servicio de limpieza municipal. Contrajo matrimonio a los cincuenta y siete años.</p>
<p>Dos años después de su conversión, en 1932, Stace asistió a un sermón a cargo del pastor John G. Ridley, un conocido predicador de estilo especialmente duro y ex combatiente condecorado en la primera guerra mundial. El sermón, basado en un tracto del evangelio de Isaías (57:15), llevaba por título &#8220;Los ecos de la eternidad&#8221;. Durante su discurso el pastor, normalmente disciplinado, apartó de pronto sus notas y gritó &#8220;Eternidad, eternidad. Me gustaría poder gritar esa palabra a toda la gente en las calles de Sydney.&#8221;</p>
<p>Stace narra así la experiencia: &#8220;Continuó gritando &#8216;eternidad, eternidad…&#8217;, y sus palabras siguieron resonando en mi cerebro al salir de la iglesia. De pronto comencé a llorar y sentí una poderosa llamada del Señor para que escribiera &#8216;eternidad&#8217;. Tenía un trozo de tiza en el bolsillo, y junto a la iglesia me agaché y lo escribí. Lo gracioso es que antes de escribirlo apenas era capaz de escribir mi propio nombre. No tenía educación y no me hubiera sido posible deletrear &#8216;eternidad&#8217; de ninguna manera. Pero me salió suavemente con una bella escritura cursiva inglesa. No pude entenderlo y sigo sin poder.&#8221;</p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/12/eternity12.jpg"><img title="eternity12" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/12/eternity12.jpg" alt="" width="262" height="300" /></a></p>
<p>Efectivamente, Stace era prácticamente analfabeto. Su mujer le leía las cartas y escribía las respuestas que él dictaba. En sus propias palabras, &#8220;lo he intentado una y otra vez pero lo único que consigo escribir en cursiva inglesa es &#8216;eternity&#8217;&#8221;. Sin embargo, a partir de aquel momento Stace convirtió la difusión pública de la palabra &#8220;eternity&#8221; en su misión personal, y la escribió al menos cincuenta veces al día durante el resto de su vida.</p>
<p>Todas las mañanas se levantaba a las cuatro, rezaba hasta las cinco, desayunaba y salía a la calle, vestido siempre de forma muy correcta con corbata, traje y sombrero. Cada día se dirigía a una zona diferente, tanto en el centro de Sydney como en barrios y pueblos, incluso a veinte kilómetros de la ciudad. Afirmaba que dios le indicaba la noche anterior el camino que debía recorrer. Llegó a llevar su mensaje a Melbourne, a 1600 kilómetros. Escribía en las aceras cada cien metros y en el suelo junto a las entradas de las estaciones de tren, de forma que los trabajadores que llegaban a la ciudad veían la palabra recién escrita. Volvía a su casa a las diez de la mañana y después del trabajo continuaba su misión, a la que tras jubilarse pasó a dedicar casi todo su tiempo.</p>
<p>Comenzó escribiendo con tiza amarilla, que pronto sustituyó por ceras, más resistentes a la humedad. Consideraba la palabra eternity un &#8220;sermón de una palabra&#8221; especialmente efectivo, que &#8220;hace llegar el mensaje, hace a la gente pararse y pensar.&#8221; Sólo lo sustituyó brevemente a los ocho o nueve años por &#8220;Obey god&#8221; (obedece a dios), y cinco años más adelante por &#8220;God or sin&#8221; (dios o pecado) y &#8220;God 1st&#8221; (dios primero).</p>
<p>No encontró muchos problemas en sus más de treinta años de campaña callejera. Durante un tiempo alguien modificaba sistemáticamente sus escrituras de manera que dijeran &#8220;maternity&#8221;. Stace respondía trazando una E mayor encima de la enmienda. Fue enfrentado en veintitrés ocasiones por la policía, de la que se defendía diciendo: &#8220;Sé que hay una ley que prohíbe manchar las aceras, pero yo tengo autoridad que proviene de un estamento mayor.&#8221; En una de esas ocasiones respondió al agente: &#8220;Es una palabra de la Biblia que quiero que la gente lea, y no olvides que cuando ingresaste en la policía juraste sobre ese libro&#8221;. Nunca fue arrestado.</p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/12/eternity9.jpg"><img title="eternity9" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/12/eternity9.jpg" alt="" width="350" height="144" /></a></p>
<p style="text-align: right;">Única muestra que se conserva del trabajo de Stace. Tiza sobre cartón. Colección del National Museum of Australia.</p>
<p>Stace consideraba su campaña una misión evangélica y nunca buscó notoriedad personal. Durante veinticuatro años su trabajo se fue haciendo cada vez más popular mientras su identidad continuaba siendo un misterio. Los columnistas locales especulaban y varias personas entraron en las redacciones de los periódicos clamando ser el personaje que la prensa había apodado Mr. Eternity. Por fin, en 1956, Stace fue sorprendido in fraganti por el pastor de su parroquia. El descubrimiento se divulgó y el Sydney Sunday Telegraph publicó en seguida una entrevista con el subrepticio predicador. Otra entrevista, retransmitida por radio en 1964, está <a href="http://www.mreternity.info/Arthur.mp3" target="_blank">accesible</a> en internet. Arthur Stace murió en 1967.</p>
<p>La obra de Stace es un icono de la ciudad de Sydney y ha influido a numerosos artistas, poetas y cineastas durante décadas. Martin Sharp, máximo exponente del arte pop en Australia, la ha utilizado a menudo. Grupos evangelistas australianos han adoptado a Stace como figura ejemplar y han llevado a cabo campañas de escritura en el suelo de la popular palabra.</p>
<p>En el año siguiente a la muerte de Stace el ayuntamiento de Sydney propuso la instalación de una serie de placas que conmemoraran su memoria pero la iniciativa no prosperó. Durante la remodelación de la Plaza de Sydney en 1977 el arquitecto a cargo, Ridley Smith, logró la instalación de un sencillo monumento consistente únicamente en la palabra eternity, escrita con el estilo de Stace, incrustada en la calzada en letras de aluminio de unos veintiún centímetros. El arquitecto tenía un interés personal en la memoria de Stace, a quien solía escuchar predicar en la calle cuando niño. Su nombre de pila es además un homenaje de sus padres a John G. Ridley, el predicador que inspiró la campaña de Stace.</p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/12/eternity4.jpg"><img title="eternity4" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/12/eternity4.jpg" alt="" width="500" height="374" /></a></p>
<p style="text-align: right;">La placa instalada en 1977</p>
<p>La máxima expresión de la adopción de Stace como símbolo de Sydney tuvo lugar durante la celebración de la nochevieja de 1999 en el puerto de la ciudad. Tras los fuegos artificiales y ante una audiencia de un millón de personas se encendió sobre el icónico puente del puerto una réplica luminosa gigante de la característica escritura. El espectáculo se reprodujo unos meses después como parte de la inauguración de los juegos olímpicos de la ciudad, esta vez ante los ojos de infinidad de millones de teleespectadores.</p>
<p>Un año después el ayuntamiento de Sydney inscribió el logotipo en el registro de la propiedad intelectual para evitar su explotación comercial o privada. Según leía el comunicado, la obra &#8220;es parte de la historia de Sydney y se ha convertido en un verdadero icono de la ciudad. Así pues, de la misma manera que el Ayuntamiento toma medidas para proteger los edificios históricos de usos indebidos, también Eternity merece ser preservada como bien público.&#8221; El uso artístico o social es permitido.</p>
<p>En 1994 se emitió en la televisión australiana &#8220;Eternity&#8221;, un poético documental que dramatiza escenas de la vida de Stace con estilo de cine negro, y en 2003 se estrenó la ópera &#8220;The eternity man&#8221;, basada en la vida y obra de Stace. El importante cineasta británico Julien Temple, conocido sobre todo por sus retratos de los Sex Pistols, presentaba hace unos meses una película musical del mismo título basada en la ópera. La cinta contribuirá probablemente a la divulgación internacional de la obra de Stace, que hasta ahora apenas ha trascendido fuera de Australia.</p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/12/eternity8.jpg"><img title="eternity8" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/12/eternity8.jpg" alt="" width="500" height="332" /></a></p>
<p style="text-align: right;">El puente del puerto de Sydney en la nochevieja de 1999</p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/12/eternity7.jpg"><img title="eternity7" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/12/eternity7.jpg" alt="" width="368" height="500" /></a></p>
<p style="text-align: right;">Martin Sharp: &#8220;Eternity Haymarket&#8221;, 1977. Serigrafía, 67&#215;89cm</p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/12/eternity10.jpg"><img title="eternity10" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/12/eternity10.jpg" alt="" width="254" height="371" /></a></p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/12/eternity1.jpg"><img title="eternity1" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/12/eternity1.jpg" alt="" width="254" height="362" /></a></p>
<p style="text-align: right;">Las películas acerca de Stace, estrenadas en 1994 y 2008</p>
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		<title>Fotógrafos de los grafitos infantiles</title>
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		<pubDate>Fri, 07 Nov 2008 14:23:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Abarca</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antes de los sesenta]]></category>
		<category><![CDATA[Graffiti]]></category>
		<category><![CDATA[Grafitos infantiles]]></category>
		<category><![CDATA[Histórico]]></category>

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		<description><![CDATA[Hace poco hablaba de la tradición inmemorial de los grafitos infantiles, los progenitores directos del graffiti que conocemos ahora. Hoy quiero referirme a tres fotógrafos que se han distinguido por retratar esta forma de arte: Brassaï, Helen Levitt y Roger Mayne.
El artista húngaro afincado en Francia Brassaï (1899-1984) dedicó años a la fotografía de grafitos [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace poco <a href="http://urbanario.es/2008/10/06/que-es-graffiti-que-es-postgraffiti-julio-204-y-daniel-buren-en-la-primavera-de-1968/" target="_blank">hablaba</a> de la tradición inmemorial de los grafitos infantiles, los progenitores directos del graffiti que conocemos ahora. Hoy quiero referirme a tres fotógrafos que se han distinguido por retratar esta forma de arte: Brassaï, Helen Levitt y Roger Mayne.</p>
<p>El artista húngaro afincado en Francia <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Brassa%C3%AF" target="_blank">Brassaï</a> (1899-1984) dedicó años a la fotografía de grafitos en los callejones de los barrios obreros de París desde principios de la década de 1930. Brassaï sostenía que, después de viajar por capitales de todo el globo, había observado que los grafitos parisinos era más ricos. La colección de imágenes, admirada por Picasso y otros influyentes amigos del fotógrafo, fue exhibida en el Moma de Nueva York en los cincuenta y se publicó en un volumen monográfico en 1993.</p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/11/brassai4.jpg"><img title="brassai4" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/11/brassai4.jpg" alt="" width="408" height="500" /></a></p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/11/brassai1.jpg"><img title="brassai1" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/11/brassai1.jpg" alt="" width="366" height="500" /></a></p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/11/brassai3.jpg"><img title="brassai3" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/11/brassai3.jpg" alt="" width="500" height="482" /></a></p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/11/brassai2.jpg"><img title="brassai2" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/11/brassai2.jpg" alt="" width="382" height="500" /></a></p>
<p style="text-align: right;">Fotografías de Brassaï y una imagen del artista trabajando.</p>
<p>La colección va a ser exhibida a partir del próximo día 20 en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, coincidiendo con la pequeña muestra de Dubuffet &#8211;un artista que se inspiró ampliamente en este tipo de grafitos&#8211; que se expone ahora. Se trata sobre todo de dibujos grabados en la pared con objetos punzantes. Las fotografías explotan el dramatismo mediante primeros planos y luces picadas &#8211;buscadas por el fotógrafo durante horas de espera&#8211; que enfatizan las texturas.</p>
<p>La neoyorquina <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Helen_Levitt" target="_blank">Helen Levitt</a> (1913) fotografió la cultura infantil callejera de su ciudad entre 1938 y 1948. El británico <a href="http://www.rogermayne.com/work.html" target="_blank">Roger Mayne</a> (1929) hizo lo mismo con la de Notting Hill, Londres, durante la década de los cincuenta. Son imágenes que retratan una época casi extinta, anterior a la aparición de televisores y videojuegos, cuando los niños de los barrios obreros pasaban horas jugando desatendidos en la calle. De esta realidad surgió una cultura compuesta por tradiciones pasadas de boca en boca a través de las sucesivas generaciones de niños: vocabulario, juegos, canciones, conceptos como la guarida o el club secreto, leyendas acerca de personas o lugares de la zona, y los grafitos infantiles.</p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/11/levitt3.jpg"><img title="levitt3" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/11/levitt3.jpg" alt="" width="500" height="371" /></a></p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/11/levitt2.jpg"><img title="levitt2" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/11/levitt2.jpg" alt="" width="500" height="308" /></a></p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/11/levitt8.jpg"><img title="levitt8" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/11/levitt8.jpg" alt="" width="498" height="396" /></a></p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/11/levitt5.jpg"><img title="levitt5" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/11/levitt5.jpg" alt="" width="397" height="500" /></a></p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/11/levitt7.jpg"><img title="levitt7" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/11/levitt7.jpg" alt="" width="385" height="500" /></a></p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/11/levitt4.jpg"><img title="levitt4" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/11/levitt4.jpg" alt="" width="500" height="326" /></a></p>
<p style="text-align: right;">Fotografías de Helen Levitt.</p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/11/mayne3.jpg"><img title="mayne3" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/11/mayne3.jpg" alt="" width="500" height="376" /></a></p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/11/mayne2.jpg"><img title="mayne2" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/11/mayne2.jpg" alt="" width="376" height="500" /></a></p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/11/mayne1.jpg"><img title="mayne1" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/11/mayne1.jpg" alt="" width="368" height="500" /></a></p>
<p style="text-align: right;">Fotografías de Roger Mayne.</p>
<p>Podemos considerar este acervo una de las raíces de las subculturas juveniles aparecidas a partir de los cincuenta, el hilo representado ahora por el graffiti y el arte urbano. Esto es sin duda cierto en el caso de los grafitos infantiles, que fueron como decimos el germen del graffiti moderno. La diferencia primera entre estos se encuentra en los materiales: la aparición del aerosol y de los rotuladores permanentes significó la revolución tecnológica que hizo posible la explosión del graffiti neoyorquino. Los grafitos infantiles siguen presentes pero son poco visibles en las ciudades a causa de la presencia del graffiti moderno. Encontramos ejemplos sobre todo en pueblos y en muros especialmente recónditos de los barrios.</p>
<p>Pero Brasaï se sentía atraído no solo por los dibujos sino sobre todo por la evolución de estos: la manera en que se superponen, degradan, e integran con la pared en una textura que los elementos van dando forma durante décadas. En las ciudades modernas es muy difícil encontrar paredes que ofrezcan estos valores. Casi todas están cubiertas de pintura en aerosol o han sido borradas o repintadas recientemente.</p>
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		<title>Tsang Tsou Choi, el rey de Kowloon</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Oct 2008 15:42:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Abarca</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Arte público outsider]]></category>
		<category><![CDATA[Años ochenta]]></category>
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		<description><![CDATA[Hace poco hablaba de los grabados de Alain Rault en las calles de Rouen. Hoy presento otro enorme ejemplo de arte público outsider, que se remonta a hace más de medio siglo: el trabajo del también calígrafo Tsang Tsou Choi, nacido en la provincia china de Guangdong en 1921 y fallecido en julio del pasado [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Hace poco hablaba de los grabados de <a href="http://urbanario.es/2008/07/02/alain-de-rouen-playboy-communiste/" target="_blank">Alain Rault</a> en las calles de Rouen. Hoy presento otro enorme ejemplo de arte público outsider, que se remonta a hace más de medio siglo: el trabajo del también calígrafo <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Tsang_Tsou_Choi#_ref-6" target="_blank">Tsang Tsou Choi</a>, nacido en la provincia china de Guangdong en 1921 y fallecido en julio del pasado año.</p>
<p>Tsang pertenecía a la casta social más baja y sólo fue al colegio dos años, de modo que era casi analfabeto. A pesar de eso dedicó la mayor parte de su vida a escribir en paredes, mobiliario urbano, y cualquier superficie accesible en las calles de Hong Kong, ciudad a la que había llegado con dieciséis años para trabajar en fábricas y vertederos.</p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon3.jpg"><img title="kowloon3" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon3.jpg" alt="" width="442" height="298" /></a></p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon10.jpg"><img title="kowloon10" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon10.jpg" alt="" width="417" height="630" /></a></p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon9.jpg"><img title="kowloon9" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon9.jpg" alt="" width="442" height="611" /></a></p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon13.jpg"><img title="kowloon13" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon13.jpg" alt="" width="333" height="500" /></a></p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon4.jpg"><img title="kowloon4" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon4.jpg" alt="" width="442" height="589" /></a></p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon12.jpg"><img title="kowloon12" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon12.jpg" alt="" width="442" height="294" /></a></p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon11.jpg"><img title="kowloon11" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon11.jpg" alt="" width="304" height="435" /></a></p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon8.jpg"><img title="kowloon8" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon8.jpg" alt="" width="442" height="295" /></a></p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon7.jpg"><img title="kowloon7" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon7.jpg" alt="" width="442" height="663" /></a></p>
<p>El trabajo de Tsang es reivindicativo: sostenía que, estudiando su árbol genealógico, había descubierto que Kowloon &#8211;un área de Hong Kong&#8211; pertenecía a su familia, de manera que él era el heredero y legítimo rey de Kowloon. Esa afirmación &#8211;por supuesto nunca probada&#8211; acompañada de los nombres de sus ancestros y alguna otra frase ocasional es la letanía que Tsang escribió incansablemente desde la edad de treinta y cinco años, a mediados de la década de los cincuenta, hasta comienzos de la presente década.</p>
<p>Durante todos esos años Tsang mantuvo su presencia a lo largo y ancho de Hong Kong. Trabajando a la luz del día, volviendo a escribir en cuanto sus escritos eran borrados, la obsesión de Tsang le convirtió en una leyenda local. Aunque la policía prefirió casi siempre ignorarle, su familia le repudió por ser una molestia pública, y su mujer acabó abandonándole. En los noventa influyó a la joven y pujante comunidad artística de la ciudad, que le reivindicó como artista outsider y símbolo de Hong Kong.</p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon6.jpg"><img title="kowloon6" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon6.jpg" alt="" width="442" height="589" /></a></p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon5.jpg"><img title="kowloon5" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon5.jpg" alt="" width="442" height="347" /></a></p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon14.jpg"><img title="kowloon14" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon14.jpg" alt="" width="442" height="320" /></a></p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon2.jpg"><img title="kowloon2" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon2.jpg" alt="" width="375" height="500" /></a></p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon1.jpg"><img title="kowloon1" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/10/kowloon1.jpg" alt="" width="442" height="333" /></a></p>
<p>Su trabajo crudo, vigoroso y que roza la ilegibilidad ha inspirado a modistos, artistas y diseñadores. Tsang ha aparecido en varios anuncios, como <a href="http://www.youtube.com/watch?v=GVijwcMwffM" target="_blank">éste</a>, que promociona un producto limpiador. Imágenes de sus intervenciones han participado en diferentes exposiciones en todo el mundo. En 1997 se mostraron en el Centro de Arte de Hong Kong, y en 2003 en la Bienal de Venecia. En octubre de 2004 la casa Sotheby&#8217;s adjudicó una tabla pintada por Tsang en unos 5000 euros.</p>
<p>Obligado a caminar con muletas tras ser aplastado por un contenedor de basura, Tsang continuó su tarea incluso siendo octogenario, hasta que las piernas le obligaron a abandonar a mediados de 2003. Pasó sus últimos años en un humilde asilo escribiendo sus verdades sobre papeles y objetos diversos. Sus obras de calle, a pesar de haber sido calificadas por el ayuntamiento como símbolos locales protegidos, son cada vez más escasas. El pasado febrero se celebraba en Kowloon una exposición de imágenes de su trabajo.</p>
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		<title>Kyselak</title>
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		<pubDate>Wed, 30 Apr 2008 04:56:08 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Abarca</dc:creator>
				<category><![CDATA[Antes de los sesenta]]></category>
		<category><![CDATA[Graffiti]]></category>
		<category><![CDATA[Histórico]]></category>

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El primer antecedente del graffiti moderno de que se tiene noticia es el trabajo del montañero y aventurero Josef Kyselak, que vivió en el imperio Austrohúngaro entre 1799 y 1831. Nacido en una familia acomodada y educado en la universidad, Kyselak trabajaba como funcionario e invertía sus dos meses anuales de vacaciones en viajes a [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img id="image12" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/02/literatur2.jpg" alt="Kyselak" width="322" height="474" /></p>
<p>El primer antecedente del graffiti moderno de que se tiene noticia es el trabajo del montañero y aventurero Josef Kyselak, que vivió en el imperio Austrohúngaro entre 1799 y 1831. Nacido en una familia acomodada y educado en la universidad, Kyselak trabajaba como funcionario e invertía sus dos meses anuales de vacaciones en viajes a lo largo y ancho de Europa central, caminando campo a través, escalando picos y visitando ruinas, llevando consigo siempre el mínimo material.</p>
<p>Con poco más de veinte años, Kyselak hizo una apuesta con sus amigos por la que se daba un plazo de tres años para hacerse famoso en todo el imperio. Para conseguirlo se dedicó a viajar por Europa escribiendo su nombre en cada lugar visible que encontraba en su camino: castillos, iglesias, piedras, puentes u obeliscos, con pincel o con cincel. Ese mismo año era ya claro que había ganado la apuesta.</p>
<p>Pero eso al parecer no frenó la actividad de Kyselak, que siguió actuando y de manera cada vez más notoria. Comenzó a firmar en los edificios en cuanto se abrían al público. La policía llegó a solicitarle que respetara cierto puente y no lo firmara hasta unas semanas después de su inauguración, cosa que por cierto hizo. Kyselak era un montañero avezado y solía escribir en las cimas, donde sólo escaladores expertos podrían llegar.</p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/04/kyselak1.jpg"><img title="kyselak1" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/04/kyselak1.jpg" alt="" width="330" height="330" /></a></p>
<p>Todo esto le convirtió en un héroe popular sobre cuyas hazañas circulaban multitud de rumores y leyendas. Según una de éstas, tras haber firmado en un edificio de la corona, fue citado por el mismo emperador en su despacho para ser reprendido. Se dice que tras abandonar Kyselak la sala, el emperador levantó un documento en el que estaba trabajando y debajo, sobre su escritorio, aparecía la famosa rúbrica. Kyselak murió de cólera a los 32 años (según otras fuentes, a los 36).</p>
<p>No existe ningún texto en castellano de que yo tenga noticia, y apenas alguno en inglés, sobre este personaje. En alemán sí hay en cambio bastante literatura, y un <a title="Grupo de investigación de Kyselak" href="http://www.kyselak.at/" target="_blank">grupo de trabajo</a> en Austria dedicado en exclusiva a la investigación sobre Kyselak. En la página web del grupo se pueden ver incluso algunas imágenes, como la reproducida debajo de este párrafo, de firmas de entre 1820 y 1830 que han sobrevivido milagrosamente hasta hoy.</p>
<p><a href="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/04/kyselak3.jpg"><img title="kyselak3" src="http://urbanario.es/wp-content/uploads/2008/04/kyselak3.jpg" alt="" width="442" height="332" /></a></p>
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