Cristopher Cichocki (1979) es un joven artista norteamericano afincado en California. Su ecléctica obra incluye desde vídeos a pinturas al óleo, pero la parte de su producción sobre la que quiero llamar la atención entra dentro de lo que entendemos como intervención específica autónoma, es decir, actuaciones independientes y no comisariadas en el espacio público que responden al contexto en el que suceden y juegan con alguna particularidad del mismo. Se trata de otro artista desconocido en la escena del arte urbano pero cuyas propuestas, totalmente pertinentes para dicha escena, resultan bastante más estimulantes que lo que ésta suele ofrecer.
Christopher Cichocki: “Foundation”, 2006. C-print, dimensiones variables
Las intervenciones de Cichocki asumen su transitoriedad y lo necesario de su vínculo con el contexto que las alberga y se manifiestan en forma de fotografías. Se trata de la táctica que el maestro Andy Goldsworthy (1956) –el artista académico más habitualmente citado como referencia en la escena del arte urbano– asumió desde el principio de su carrera tras enfrentarse al mismo problema. En ambos casos –salvando las distancias– las imágenes resultantes están llenas de fuerza lírica, gran parte de la cual emana del modo en que retratan la belleza del contexto y la volatilidad de la intervención.
Cichocki utiliza la pintura en aerosol de formas sorprendentemente reveladoras. El aerosol tiene una cualidad especialmente importante que lo distingue de casi todas las demás técnicas de aplicación de pintura: la ausencia de contacto entre la herramienta y el soporte. Esta cualidad es utilizada por los escritores de graffiti para ignorar la irregularidad de los soportes sobre los que trabajan y para ubicar sus piezas encima de objetos diferentes y contiguos como si se tratara de una única superficie. Así por ejemplo una determinada pieza de graffiti puede ocupar simultáneamente parte de una pared, de una puerta y de una ventana sin que el salto entre soportes suponga estorbo alguno en la ejecución de la obra ni en su percepción como unidad.
Una pieza de graffiti ejecutada sobre superficies irregulares y diversas. Imagen de C.W. Cohenour
En obras como “Asphalt island” (2004) Cichocki utiliza la herramienta de forma diametralmente opuesta. En una renuncia deliberada de la capacidad del aerosol a la que nos referimos el artista traza un contorno que refuerza la separación entre dos elementos diferentes de la superficie del suelo –un parche de hierba y el asfalto que lo rodea– en un movimiento que no hace sino subrayar un aspecto de la realidad del paisaje pero que, extrañamente, resulta una imagen particularmente irreal, que por momentos nos hace dudar acerca de la distancia entre el objetivo y el suelo, si acaso la imagen se ha tomado desde un trípode o bien desde un helicóptero a centenares de metros de la superficie.
Christopher Cichocki: “Asphalt Island”, 2004. C-print, dimensiones variables
En propuestas como “Origin” o “Drift”, ambas de 2006, el artista hace uso de dicha capacidad del aerosol aunque de un modo muy diferente al explotado por el graffiti. Aplicando la pintura sobre superficies no sólidas como masas de agua, impracticables para las herramientas tradicionales de la pintura pero no para el aerosol, Cichocki crea imágenes turbadoras que vuelven a remitirnos a la idea del cosmos dentro del cosmos, en las que se hace difícil distinguir el charco de la galaxia.
Christopher Cichocki: “Origin”, 2006. C-print, dimensiones variables
Christopher Cichocki: “Drift”, 2006. C-print, dimensiones variables
Christopher Cichocki: “Wound”, 2005. C-print, dimensiones variables
Christopher Cichocki: “Rupture”, 2005. C-print, dimensiones variables
Christopher Cichocki: “Spill”, 2005. Díptico en C-print, dimensiones variables
“Land spore” (2008) o “Miracle grow” (2005) utilizan también una cualidad única del aerosol, esta vez la misma que el graffiti explota: la capacidad para aplicar pintura sobre superficies extremadamente irregulares. Los resultados se pueden considerar esculturas aunque no están lejos de ser readymades en los que la acción del artista –según el esquema del readymade, la simple voluntad de designación de un objeto como obra artística– toma la forma de un cambio cromático. Si bien la ausencia de contacto físico entre artista y objeto, posibilitada por el uso del aerosol, vincula la efectiva acción pictórica con la inacción conceptual del readymade.
Christopher Cichocki: “Miracle grow”, 2005. C-print, dimensiones variables
Christopher Cichocki: “Land spore”, 2008. C-print, dimensiones variables
Esta explotación del aerosol está emparentada con el imprescindible trabajo de la alemana Katharina Grosse (1961), que se aleja en principio del espectro que estudiamos en Urbanario pero que nos resulta interesante por su recreación de uno de los músculos formales más importantes del graffiti, la citada capacidad de saltar libremente entre superficies diferentes y contiguas. En sus obras más características Grosse utiliza pistolas de pintura –que no son sino versiones motorizadas y de escala industrial de los humildes aerosoles– para aplicar abigarradas composiciones cromáticas que se extienden alegremente sobre montañas de tierra y otros objetos instalados a tal efecto y sobre los suelos, paredes y techos que los rodean.
Obras exteriores como “This is not dogshit” (2007) remiten al graffiti de forma aún más directa. Tanto en interior como en exterior las piezas de Grosse poseen una fuerza mastodóntica y transmiten una sensación de libertad casi histérica que pocas propuestas artísticas pueden reivindicar.
Katharina Grosse: “Untitled”, 2003. Acrílico sobre pared, 530×1430x855 cm. Union, Londres
Katharina Grosse: “Untitled”, 1999. Acrílico sobre pared, 405×1481x233 cm. The Drawing Center, Nueva York
Katharina Grosse: “Cincy”, 2006. Acrílico sobre pared, suelo, cristal, styrofoam y tierra, 480×740x1180 cm. Contemporary Arts Center, Cincinnati
Katharina Grosse: “Untitled”, 2003. Acrílico sobre pared, 428×1861 cm. Schloß Dyck, Jüchen
Katharina Grosse: “Untitled”, 2003. Acrílico sobre pared, metal y ladrillo, 1300×1000x1000 cm. Berlinische Galerie, Berlín
Katharina Grosse: “This is not dogshit”, 2007. Acrílico sobre pared, metal y ladrillo. Franchise Foundation, Leeuwarden

















Comments 3
Uff me encanta el trabajo del tal Cichocky muy muy de mi estilo, iba a pedírtelo prestado pero veo que se me ha adelantado rebel art así que me lo guardo para otro momento… muchas gracias por dármelo a conocer, ha sido un hallazgo impresionante.
Hasta pronto, por aquí… o por allá…
Abrazos
Posted 11 ene 2009 at %H:%M 03Sun, 11 Jan 2009 15:24:05 +010005. ¶Gracias otra vez. Impresionante. He leido esta noticia en el pais http://www.elpais.com/articulo/sociedad/casa/soy/formal/calle/destrozo/vacas/elpepusoc/20090122elpepisoc_1/Tes y he pensado que igual se te ocurría alguna reflexión al respecto. Conflicto entre autonomía y otras propuestas externas…
Posted 22 ene 2009 at %H:%M 01Thu, 22 Jan 2009 01:12:24 +010024. ¶Brutal estos trabajos, que gusto debio de pasar realizandolos con la pistola.
Este Blog Le Chana, Felicidades y Gracias.
un saludo especial
Posted 22 ene 2009 at %H:%M 05Thu, 22 Jan 2009 17:15:55 +010055. ¶Trackbacks & Pingbacks 2
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Cristopher Cichocki, Katharina Grosse y las cualidades del aerosol…
C&P/Cichocki utiliza la pintura en aerosol de formas sorprendentemente reveladoras. El aerosol tiene una cualidad especialmente importante que lo distingue de casi todas las demás técnicas de aplicación de pintura: la ausencia de contacto entre …
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