Hace unos meses hablaba del trabajo de Josef Kyselak, claro precedente del graffiti moderno que tuvo lugar a principios del siglo diecinueve. Hoy presento el también sorprendentemente antiguo caso de Arthur Stace, un alcohólico reformado convertido en predicador evangelista que escribió medio millón de veces la palabra “Eternity” en las aceras de Sydney, Australia, durante los años treinta, cuarenta, cincuenta y sesenta del siglo veinte.
Stace nació en 1884 en Balmain, un barrio deprimido de Sydney. Sus padres y sus cuatro hermanos y hermanas eran alcohólicos y pasaron buena parte de sus vidas en la cárcel. Durante su infancia Stace dormía fuera de la casa para evitar la violencia paterna y comía lo que lograba conseguir robando y buscando en la basura. No recibió ninguna educación. A los doce años fue tutelado por el estado, lo que no evitó su temprano alcoholismo. A los catorce consiguió su primer empleo, en una mina de carbón, y a los quince ingresó por primera vez en la cárcel.
En la edad adulta Stace era un hombre delgado, de 1′60 metros y menos de 45 kilos de peso. Con más de veinte años trabajaba como recadero llevando bebidas de un pub al burdel regentado por sus hermanas y a varias casas ilegales de juego. También se involucró en bandas dedicadas al robo de pisos para las que servía sobre todo de vigilante por su discreta complexión. Su vida de alcoholismo y crímenes menores fue interrumpida sólo por la primera guerra mundial, durante la cual fue destinado a Francia para servir como camillero.
Regresó del frente gaseado y medio ciego de un ojo e inmediatamente retomó sus hábitos, que le hicieron degenerar hasta el punto de vivir de la limosna y beber alcohol desnaturalizado. Intentó sin éxito librarse de su adicción mediante estadías voluntarias en hospitales y psiquiátricos. Pasó en numerosas ocasiones por la cárcel y estuvo cerca de ser ingresado por el juez en un psiquiátrico de donde probablemente no hubiera salido jamás.
Eran los años de la gran depresión y un alcohólico desharrapado como Stace no tenía ninguna posibilidad de encontrar empleo. Un día de 1930 asistió junto con otros trescientos indigentes a hora y media de homilía en una iglesia evangélica a cambio de té y un bollo. La experiencia cambió el rumbo de Stace, que con cuarenta y seis años abandonó repentinamente su modo de vida para convertirse en un beato. Desde entonces y hasta su muerte trabajó en la beneficencia y predicó en numerosas iglesias. Predicó también cada sábado en la calle –siempre en la misma concurrida esquina del centro de Sydney– con un estilo especialmente teatral, primero de viva voz y más adelante desde una furgoneta con luz y amplificación. Se ganaba la vida en el servicio de limpieza municipal. Contrajo matrimonio a los cincuenta y siete años.
Dos años después de su conversión, en 1932, Stace asistió a un sermón a cargo del pastor John G. Ridley, un conocido predicador de estilo especialmente duro y ex combatiente condecorado en la primera guerra mundial. El sermón, basado en un tracto del evangelio de Isaías (57:15), llevaba por título “Los ecos de la eternidad”. Durante su discurso el pastor, normalmente disciplinado, apartó de pronto sus notas y gritó “Eternidad, eternidad. Me gustaría poder gritar esa palabra a toda la gente en las calles de Sydney.”
Stace narra así la experiencia: “Continuó gritando ‘eternidad, eternidad…’, y sus palabras siguieron resonando en mi cerebro al salir de la iglesia. De pronto comencé a llorar y sentí una poderosa llamada del Señor para que escribiera ‘eternidad’. Tenía un trozo de tiza en el bolsillo, y junto a la iglesia me agaché y lo escribí. Lo gracioso es que antes de escribirlo apenas era capaz de escribir mi propio nombre. No tenía educación y no me hubiera sido posible deletrear ‘eternidad’ de ninguna manera. Pero me salió suavemente con una bella escritura cursiva inglesa. No pude entenderlo y sigo sin poder.”
Efectivamente, Stace era prácticamente analfabeto. Su mujer le leía las cartas y escribía las respuestas que él dictaba. En sus propias palabras, “lo he intentado una y otra vez pero lo único que consigo escribir en cursiva inglesa es ‘eternity’”. Sin embargo, a partir de aquel momento Stace convirtió la difusión pública de la palabra “eternity” en su misión personal, y la escribió al menos cincuenta veces al día durante el resto de su vida.
Todas las mañanas se levantaba a las cuatro, rezaba hasta las cinco, desayunaba y salía a la calle, vestido siempre de forma muy correcta con corbata, traje y sombrero. Cada día se dirigía a una zona diferente, tanto en el centro de Sydney como en barrios y pueblos, incluso a veinte kilómetros de la ciudad. Afirmaba que dios le indicaba la noche anterior el camino que debía recorrer. Llegó a llevar su mensaje a Melbourne, a 1600 kilómetros. Escribía en las aceras cada cien metros y en el suelo junto a las entradas de las estaciones de tren, de forma que los trabajadores que llegaban a la ciudad veían la palabra recién escrita. Volvía a su casa a las diez de la mañana y después del trabajo continuaba su misión, a la que tras jubilarse pasó a dedicar casi todo su tiempo.
Comenzó escribiendo con tiza amarilla, que pronto sustituyó por ceras, más resistentes a la humedad. Consideraba la palabra eternity un “sermón de una palabra” especialmente efectivo, que “hace llegar el mensaje, hace a la gente pararse y pensar.” Sólo lo sustituyó brevemente a los ocho o nueve años por “Obey god” (obedece a dios), y cinco años más adelante por “God or sin” (dios o pecado) y “God 1st” (dios primero).
No encontró muchos problemas en sus más de treinta años de campaña callejera. Durante un tiempo alguien modificaba sistemáticamente sus escrituras de manera que dijeran “maternity”. Stace respondía trazando una E mayor encima de la enmienda. Fue enfrentado en veintitrés ocasiones por la policía, de la que se defendía diciendo: “Sé que hay una ley que prohíbe manchar las aceras, pero yo tengo autoridad que proviene de un estamento mayor.” En una de esas ocasiones respondió al agente: “Es una palabra de la Biblia que quiero que la gente lea, y no olvides que cuando ingresaste en la policía juraste sobre ese libro”. Nunca fue arrestado.
Única muestra que se conserva del trabajo de Stace. Tiza sobre cartón. Colección del National Museum of Australia.
Stace consideraba su campaña una misión evangélica y nunca buscó notoriedad personal. Durante veinticuatro años su trabajo se fue haciendo cada vez más popular mientras su identidad continuaba siendo un misterio. Los columnistas locales especulaban y varias personas entraron en las redacciones de los periódicos clamando ser el personaje que la prensa había apodado Mr. Eternity. Por fin, en 1956, Stace fue sorprendido in fraganti por el pastor de su parroquia. El descubrimiento se divulgó y el Sydney Sunday Telegraph publicó en seguida una entrevista con el subrepticio predicador. Otra entrevista, retransmitida por radio en 1964, está accesible en internet. Arthur Stace murió en 1967.
La obra de Stace es un icono de la ciudad de Sydney y ha influido a numerosos artistas, poetas y cineastas durante décadas. Martin Sharp, máximo exponente del arte pop en Australia, la ha utilizado a menudo. Grupos evangelistas australianos han adoptado a Stace como figura ejemplar y han llevado a cabo campañas de escritura en el suelo de la popular palabra.
En el año siguiente a la muerte de Stace el ayuntamiento de Sydney propuso la instalación de una serie de placas que conmemoraran su memoria pero la iniciativa no prosperó. Durante la remodelación de la Plaza de Sydney en 1977 el arquitecto a cargo, Ridley Smith, logró la instalación de un sencillo monumento consistente únicamente en la palabra eternity, escrita con el estilo de Stace, incrustada en la calzada en letras de aluminio de unos veintiún centímetros. El arquitecto tenía un interés personal en la memoria de Stace, a quien solía escuchar predicar en la calle cuando niño. Su nombre de pila es además un homenaje de sus padres a John G. Ridley, el predicador que inspiró la campaña de Stace.
La placa instalada en 1977
La máxima expresión de la adopción de Stace como símbolo de Sydney tuvo lugar durante la celebración de la nochevieja de 1999 en el puerto de la ciudad. Tras los fuegos artificiales y ante una audiencia de un millón de personas se encendió sobre el icónico puente del puerto una réplica luminosa gigante de la característica escritura. El espectáculo se reprodujo unos meses después como parte de la inauguración de los juegos olímpicos de la ciudad, esta vez ante los ojos de infinidad de millones de teleespectadores.
Un año después el ayuntamiento de Sydney inscribió el logotipo en el registro de la propiedad intelectual para evitar su explotación comercial o privada. Según leía el comunicado, la obra “es parte de la historia de Sydney y se ha convertido en un verdadero icono de la ciudad. Así pues, de la misma manera que el Ayuntamiento toma medidas para proteger los edificios históricos de usos indebidos, también Eternity merece ser preservada como bien público.” El uso artístico o social es permitido.
En 1994 se emitió en la televisión australiana “Eternity”, un poético documental que dramatiza escenas de la vida de Stace con estilo de cine negro, y en 2003 se estrenó la ópera “The eternity man”, basada en la vida y obra de Stace. El importante cineasta británico Julien Temple, conocido sobre todo por sus retratos de los Sex Pistols, presentaba hace unos meses una película musical del mismo título basada en la ópera. La cinta contribuirá probablemente a la divulgación internacional de la obra de Stace, que hasta ahora apenas ha trascendido fuera de Australia.
El puente del puerto de Sydney en la nochevieja de 1999
Martin Sharp: “Eternity Haymarket”, 1977. Serigrafía, 67×89cm
Las películas acerca de Stace, estrenadas en 1994 y 2008









Comments 9
pedazo de pagina koassss¡
Posted 03 ene 2009 at %H:%M 06Sat, 03 Jan 2009 06:02:30 +010030. ¶Curiosa e interesante historia. Gracias
Posted 04 ene 2009 at %H:%M 11Sun, 04 Jan 2009 23:51:09 +010009. ¶Un blog genial, felicidades! Os hago un hueco entre mis favoritos.
Wilkommen Milton Island
Posted 05 ene 2009 at %H:%M 06Mon, 05 Jan 2009 06:59:53 +010053. ¶http://miltonisland.wordpress.com/
Amigo, hermano…
Te felicito, tu blog es por demás interesante, cada día que leo una de tus actualizaciones me quedo mas maravillado con tus escritos, tus investigaciones, etc, etc.
Recientemente estuvo con nosotros en casa Eltono y me comento de ti y tu blog.
Sinceramente te agradecemos toda esta información que compartes, creo que hay mucho que aprender de ti y lo que escribes. Me gusta tu estilo sencillo y muy claro, ademas compartes información que difícilmente se consigue o se conoce, algo muy apartado y mucho mas interesante que el ya conocido y trillado graffiti
Bienaventuranza y buena vibra….nuestros mejores deseos para este 2009.
Un saludo desde Mexico
Posted 06 ene 2009 at %H:%M 04Tue, 06 Jan 2009 16:43:38 +010038. ¶Muchas gracias a todos por los comentarios positivos.
Posted 07 ene 2009 at %H:%M 01Wed, 07 Jan 2009 01:28:06 +010006. ¶Felicidades por los contenidos que subes a tu web… enhorabuena y desde ya me convierto en una visitante más… :))
Posted 19 feb 2009 at %H:%M 01Thu, 19 Feb 2009 01:50:24 +010024. ¶De modo que si alguno está en Cristo es una nueva criatura las cosas viejas pasaron he aquí todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17).
Mucho antes que la gigantesca palabra ETERNITY (Eternidad) brillara con esplendor destacando sobre el puente de la bahía de Sydney, ésta había sido primeramente escrita por la mano de un hombre.
Este mensaje de una palabra fue escrito más de 500,000 mil veces en las veredas de la ciudad y aún más lejos en un hermoso estilo de ondulante caligrafía.
Donde quiera que apareciera esta palabra a algunos desconcertaba y a otros fascinaba. Lo misterioso era, ¿quién la escribía? Cuando el hombre ” misterio” fue finalmente descubierto los periódicos de Sydney lo apodaron Mr. Eternity, pero su nombre real era Arthur Stace.
¿De dónde venía Arthur Stace? ¿Cómo fue criado? ¿Qué había de especial en él? ¿Para qué lo usó Dios?
Miraremos la vida de Mr. Eternity. Narraremos su historia de pecado, salvación, rendición y victoria a la luz de su dinámica relación con Jesucristo el Señor de la eternidad.
UN PASADO DE PECADO SU CONDICION ANTES DE CRISTO
Arthur Malcolm Stace nació en los barrios bajos de Balmain en Sydney en 1884. Sus padres eran adictos al alcohol y consecuentemente el joven Arthur fue criado con descuido y necesidad en un ambiente de pobreza. Como resultado, gran parte de su infancia la pasó robando pan y leche y buscando restos de comida en los depósitos de basura. Casi no tuvo educación, y para la edad de 12 años, el joven Arthur había pasado a depender del Estado. Las cosas se pusieron peor cuando llegó a los turbulentos años de la adolescencia. Se convirtió en un bebedor habitual y a los 15 años fue llevado a la cárcel. En su adolescencia trabajó alertando de las redadas policiales a los que manejaban casas de juego ilegales. A los 20 ayudaba a encontrar clientes para los prostíbulos de sus hermanas en los bajos fondos de Surry Hills.
Una casa de lata (Sydney)
CAMBIO DECISIVO SU CONVERSIÓN A CRISTO
El nacimiento espiritual dejando el pecado y confiando en el Salvador, ocurrió la noche del 6 de Agosto de 1930. La Nueva Vida comenzó se dio a conocer luego que el Espíritu Santo de Dios plantó la semilla de la Palabra de Dios, predicada por el Rev. R.D.S. Hammond, en la Iglesia de San Bernabé en Broadway.
La convicción continuó. Y mientras escuchaba el Evangelio de Jesucristo el Hijo de Dios, se daba cuenta que era un pecador delante de Dios y reconocía que la gracia salvadora es un regalo de Dios.
Su conversión fue total, poco después de salir de la reunión en St. Barnabas, cruzó la calle hacia el parque Victoria, y bajo una grande y vieja higuera de Morton Bay, se arrepintió de su pecado hacia Dios y recibió a Jesucristo como su Señor y Salvador. Llegó a ser un hijo de Dios e inmediatamente experimentó la paz con Dios así que entraba en una relación con Él.
Iglesia de San Bernabé
MENSAJE UNGIDO SU CONVICCIÓN POR CRISTO
Unos pocos años mas tarde, el domingo por la noche del 14 de Noviembre, en el Tabernáculo Bautista de la calle Burton en Darlinghurst, el Espíritu Santo quien previamente había convencido a Arthur de su condición pecaminosa, tuvo otro mensaje importante para él.
Este mensaje vino a través del ungido siervo de Dios, el fallecido John G. Ridley M.C, así que predicaba esa noche sobre: “Los Ecos de la Eternidad”, de Isaías capítulo 57 versículo 15 “porque así dice el Alto y Sublime que habita la Eternidad cuyo nombre es santo; Yo habito en la altura y la santidad y con el quebrantado y humilde de espíritu para hacer vivir el espíritu de los humildes y para vivificar el corazón de los quebrantados”.
El veterano evangelista se puso en pie con el poder de la Escritura en su mano y el amor de Cristo en su corazón y enfatizó la palabra Eternidad. El hizo notar cómo los ecos de la Eternidad se oyen no solo en la creación y en el cristiano, sino también en la cruz. Luego abruptamente dejando de lado las notas de su bosquejo y al parecer en forma improvisada, este muy disciplinado soldado predicador, levantó su potente voz y clamó “Eternidad, Eternidad”, quisiera poder proclamar y gritar esa palabra a toda persona en las calles de Sydney. Tienes que confrontarlo, dónde pasarás la eternidad?
LLAMADO A ESCRIBIR SU CONSAGRACIÓN A CRISTO
Arthur Stace era uno de tantos presentes en la gran congregación.
Desde su conversión de una vida de crimen y pecado a la nueva vida de servicio en Cristo, este fiel, “enseñable” y obediente siervo había estado activo. Mientras escuchaba Arthur Stace fue otra vez confrontado con el pecado y su consecuencia de castigo eterno. Su preocupación, sin embargo, no era por sí mismo sino por aquellos que todavía estaban sin Cristo.
Una vez más su sensible corazón respondió a Dios, esta vez diciendo “Aquí estoy Señor, envíame a mí”.
“La palabra Eternidad seguía resonando en mi cerebro”, fue la declaración del mismo Stace, “de pronto comencé a llorar y sentí un poderoso llamado del Señor a escribir la palabra Eternidad. Tenía un pedazo de tiza en mi bolsillo y saliendo de la Iglesia allí mismo me incliné y la escribí. Lo raro era que antes de escribirla, difícilmente podía escribir mi propio nombre. Nunca asistí a la escuela y jamás hubiera podido deletrear Eternidad ni por cien libras esterlinas. Pero me salió suavemente en una hermosa y ondulante caligrafía. No podía entenderlo… y todavía no lo entiendo. “
ETERNIDAD TU OPCIÓN DE RECIBIR A CRISTO
Dios te ha escrito personalmente para prepararte para la Eternidad. Este mensaje tan importante debe ser leído y recibido por todos.
El Señor Jesucristo dijo: “De cierto, de cierto, te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios… Te es necesario nacer otra vez” (Juan 3:3,7). Lo que el Eterno y Todopoderoso Dios hizo en y a través de Arthur Stace, está dispuesto y es capaz de hacerlo por ti, pero primero es necesario que respondas una pregunta:
“¿DÓNDE PASARÁS LA ETERNIDAD?”
Tu decisión aquí y ahora en la tierra, determinará tu destino allá en la Eternidad. Si tú rehúsas y rechazas a Cristo estás decidiendo pasar la Eternidad en el infierno. Si recibes a Cristo pasarás la Eternidad en el cielo y gozarás para siempre. “Porque la paga del pecado es muerte, pero el regalo de Dios es vida eterna a través de Jesucristo nuestro Señor” (Romanos 6:23) “Jesús le dijo “Yo soy el camino, la verdad y la vida, ninguno viene al Padre sino por mí”. (Juan 14:6)
Permíteme animarte a inclinar tu corazón delante de tu Creador ahora mismo y creer en el Señor Jesucristo como tu Señor y Salvador personal y convertirte en su hijo (a) por el tiempo y por la eternidad. Sólo necesitas expresar tres cosas sencillas pero de corazón. La siguiente es una oración que te sugiero
“Querido Dios, me duele haber pecado contra Ti,
Me arrepiento de mis pecados. ;Por favor perdóname y ten misericordia de mí pecador!
Gracias por salvarme y darme una nueva vida.
En el nombre de Jesús, Amén”
Con amor en Cristo,
Peter Rahme, Enero 2000 DC
-Usado con permiso-
http://www.ecosdeeternidad.com
Para solicitar literatura gratuita o consultar acerca de lo compartido en este folleto puedes llamar al 0343-4217376 (Paraná) o bien escribirnos a Ecos de Eternidad c.c. 413 (3100) Paraná- Entre Ríos. O bien escribe un mail a
info@ecosdeeternidad.com
Posted 22 may 2009 at %H:%M 04Fri, 22 May 2009 16:48:48 +010048. ¶http://www.ecosdeeternidad.com
http://www.ecosdeeternidad.com/ar/ecos/extras/semana3.php
Posted 22 may 2009 at %H:%M 04Fri, 22 May 2009 16:50:51 +010051. ¶Año 1942/Lugar. Una Iglesia en Sydney (Australia)/Predicador, John Ridley/Tema Ecos de Eternidad/Entre los asistentes… un ex alcohólico y analfabeto, cuya vida había sido transformada por Dios.
Arthur Stace, de 58 años, estaba atento a cada palabra que se exponía. De pronto escuchó una frase que le taladro los oídos y el corazón: “ETERNIDAD, ETERNIDAD, quisiera poder proclamar y gritar esa palabra a toda persona en las calles de Sydney. Tienes que confrontarlo, ¿dónde pasarás la eternidad?”
De allí en adelante y por 27 años los habitantes de Sydney se encontraron cada mañana confrontados con la palabra ETERNIDAD, escrita con tiza en una caligrafía perfecta. Este mensaje de una sola palabra fue escrito más de quinientos mil veces en las veredas de la ciudad y en lugares considerados inalcanzables. El autor de este graffiti, que durante mucho mas tiempo fue un misterio, era Arthur Stace, mejor conocido como el “Señor Eternidad.”
El 1 de enero del año 2000 la transmisión televisiva de las celebraciones del “milenio” mostró el Puente del puerto de Sydney., con un tributo de la ciudad a uno de sus más excéntricos ciudadanos. allí se leía ETERNIDAD.
Eternidad… una palabra de la que poco se había, pero que está impresa en el corazón de cada ser humano. Hay al menos tres cosas que dan sentido de trascendencia al hombre y que son colocados por Dios: la conciencia, la muerte y la eternidad. Tú y yo tenemos un árbitro interno (la conciencia) colocado por Dios, que da una señal de alarma cuando hacemos algo mal.También sabemos que hay una cita inevitable, la muerte. Y en nuestro ser interior sabemos que hay uan eternidad que vendrá después de la muerte.
Si hoy fuera ese momento en que estuvieras que morir, ¿Dónde pasarás la eternidad?
Los celos, la envidia, el orgullo, los robos, los malos pensamientos, la infidelidad, la lascivía, el el saber hacer lo bueno y no hacerlo, las peleas, los gritos, el enojo, las injusticias, las mentiras, el tomar el nombre de Dios en vano, el olvido de las cosas de Dios, etc, llevan a cada ser humano a la condenación eterna. ¿Te parece exagerado? Dios sacó a Adán y Eva de su presencia por un solo pecado, algo que para nosotros estaría en la categoría de travesuras (comer lo que no se puede comer). Un solo pecado es suficiente para ser excluídos del cielo.
¿Puedes decir que eres cien por cien puro? Nadie puede llegar a la línea de la santidad, por lo que el lugar que a todos nos corresponde es el infierno. Pero Dios no quiere que vayas allí. Por eso ha trazado la manera de salvarnos.
El plan es que un SANTO muera en lugar de los pecadores. Pero debido a que no hay justo ni aún uno, Dios mismo vino a la tierra. jesús es Dios que fue a la cruz y pagó el precio de nuestra salvación, llevando el castigo de los pecadores. Él due sepultado, resucitó al tercer día y ascendió a los cielos. ¿Qué debes hacer para ser salvo? Debes y confía solamente en lo que Él hizo en el calvario. Pero recuerda que allí, en la cruz, quedará tu antigua vida, no la puedes cargar en el camino de la salvación.
“ETERNIDAD, ETERNIDAD, quisiera poder proclamar y gritar esa palabra a toda persona en las calles de esta ciudad. Tienes que confrontarlo. ¿Donde pasarás la eternidad?”
Te felicito por tu blog y que dediques un lugar a este Hombre de DIOS.
Posted 22 may 2009 at %H:%M 04Fri, 22 May 2009 16:56:20 +010020. ¶DTB, JN 3:16
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