Hace poco hablaba de la tradición inmemorial de los grafitos infantiles, los progenitores directos del graffiti que conocemos ahora. Hoy quiero referirme a tres fotógrafos que se han distinguido por retratar esta forma de arte: Brassaï, Helen Levitt y Roger Mayne.
El artista húngaro afincado en Francia Brassaï (1899-1984) dedicó años a la fotografía de grafitos en los callejones de los barrios obreros de París desde principios de la década de 1930. Brassaï sostenía que, después de viajar por capitales de todo el globo, había observado que los grafitos parisinos era más ricos. La colección de imágenes, admirada por Picasso y otros influyentes amigos del fotógrafo, fue exhibida en el Moma de Nueva York en los cincuenta y se publicó en un volumen monográfico en 1993.
Fotografías de Brassaï y una imagen del artista trabajando.
La colección va a ser exhibida a partir del próximo día 20 en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, coincidiendo con la pequeña muestra de Dubuffet –un artista que se inspiró ampliamente en este tipo de grafitos– que se expone ahora. Se trata sobre todo de dibujos grabados en la pared con objetos punzantes. Las fotografías explotan el dramatismo mediante primeros planos y luces picadas –buscadas por el fotógrafo durante horas de espera– que enfatizan las texturas.
La neoyorquina Helen Levitt (1913) fotografió la cultura infantil callejera de su ciudad entre 1938 y 1948. El británico Roger Mayne (1929) hizo lo mismo con la de Notting Hill, Londres, durante la década de los cincuenta. Son imágenes que retratan una época casi extinta, anterior a la aparición de televisores y videojuegos, cuando los niños de los barrios obreros pasaban horas jugando desatendidos en la calle. De esta realidad surgió una cultura compuesta por tradiciones pasadas de boca en boca a través de las sucesivas generaciones de niños: vocabulario, juegos, canciones, conceptos como la guarida o el club secreto, leyendas acerca de personas o lugares de la zona, y los grafitos infantiles.
Fotografías de Helen Levitt.
Fotografías de Roger Mayne.
Podemos considerar este acervo una de las raíces de las subculturas juveniles aparecidas a partir de los cincuenta, el hilo representado ahora por el graffiti y el arte urbano. Esto es sin duda cierto en el caso de los grafitos infantiles, que fueron como decimos el germen del graffiti moderno. La diferencia primera entre estos se encuentra en los materiales: la aparición del aerosol y de los rotuladores permanentes significó la revolución tecnológica que hizo posible la explosión del graffiti neoyorquino. Los grafitos infantiles siguen presentes pero son poco visibles en las ciudades a causa de la presencia del graffiti moderno. Encontramos ejemplos sobre todo en pueblos y en muros especialmente recónditos de los barrios.
Pero Brasaï se sentía atraído no solo por los dibujos sino sobre todo por la evolución de estos: la manera en que se superponen, degradan, e integran con la pared en una textura que los elementos van dando forma durante décadas. En las ciudades modernas es muy difícil encontrar paredes que ofrezcan estos valores. Casi todas están cubiertas de pintura en aerosol o han sido borradas o repintadas recientemente.













Comments 1
¿Los graffiti que fotografió Brassaï estaban hechos por niños?
Posted 30 nov 2008 at %H:%M 11Sun, 30 Nov 2008 11:26:13 +010013. ¶Fui a ver la exposición la semana pasada y me encantó, sobre todo las caras, que parece que han sido hechas por tribus primitivas.
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