Desde que comenzara a madurar a finales de los ochenta, la cultura del graffiti en Europa ha evolucionado en caminos divergentes. El llamado estilo basura, cuyas raíces hay que buscar en la escandinavia de los primeros noventa, se hizo popular al final de la década a través del trabajo del grupo de escritores franceses más internacional hasta la fecha, los parisinos Sdk, y tenía su líder espiritual en el barcelonés Inupié. Este estilo, y el conocido como estilo 3D o model pastel, que en fechas parecidas Delta ideaba y Daim hacía popular, constituyen la dos grandes –y diametralmente opuestas– aportaciones europeas al desarrollo estilístico del graffiti.
Los últimos pasos evolutivos del graffiti en su vertiente cruda los están marcando las jóvenes y tremendas escenas de Europa del este y su miembro más lúcido, el checo de increíble talento Alexey Kluykov. Yo hice también mi humilde aportación alrededor del año 2002 trabajando bajo el nombre de Garrulo. En este caso se trataba además de recuperar algo del graffiti autóctono madrileño de los ochenta, del que hablaremos en algún momento.
Cambiando de nuevo de década, en 1993 los neoyorquinos Cost y Revs llenaban los tejados de Manhattan de firmas gigantes ejecutadas con un rodillo acoplado a una larga pértiga. Este uso del rodillo, del que ellos fueron pioneros, está hoy ampliamente extendido. La técnica permite alcanzar lugares de otro modo inaccesibles pero no deja lugar a muchos refinamientos formales, algo que define también a otros materiales de escritura recientemente popularizados, como los extintores y fumigadores rellenos de pintura.
Materiales burdos, estilos crudos, muestras que indican hacia dónde apunta la sensibilidad de gran parte de la escena del graffiti. Sin duda muchos paladares han aprendido a gustar de las encarnaciones más estilísticamente descarnadas del fenómeno. En tal estado de cosas es natural que haya surgido una corriente de apreciación del graffiti de principiantes.
Se trata de esas primeras pintadas que hace un chaval de doce o trece años, cuando aún no ha visto mucho más graffiti que el de la cabecera de algun programa de televisión o el de los cromos de algún pastelito. Antes de que el empacho de fotografías en fanzines e internet en que hoy día consiste la educación del escritor de graffiti haga su efecto homogeinizador. Son las manifestaciones más puras del graffiti.
Encontramos imágenes de graffiti de principiantes en algunos números del fanzine checo Upstream, que se distribuye gratuitamente como pdf. El fotolog monográfico Crackism recopila también imágenes de graffiti de principiantes enviadas por lectores de todo el mundo. Yo mismo vengo tomando fotografías a este tipo de piezas desde hace ya unos cuantos años, y desde hoy voy a ir publicando en Urbanario pequeñas selecciones de mi colección, comenzando con esta entrega de imágenes tomadas en Madrid, Aranjuez y Santander. Espero que las disfrutéis.














Comments 1
ja ja ja
Posted 05 nov 2008 at %H:%M 02Wed, 05 Nov 2008 14:34:06 +010006. ¶Post a Comment