Hoy desentierro otro artista poco conocido pero crucial. Se trata del primer eslabón en la cadena evolutiva que ahora representan la norteamericana Swoon –con obra en la colección del MoMA de Nueva York– y el popular Banksy.
Ernest Pignon-Ernest (Niza, 1942) comenzó a experimentar con el el arte público independiente en el año 1966, aunque no sería hasta 1971 cuando ejecutara su primer proyecto serio. En sus intervenciones utiliza serigrafías y dibujos sobre papel que representan figuras humanas realistas a tamaño natural. Prepara los papeles en su estudio, los pega en las paredes de la ciudad, y finalmente fotografía el resultado.
Les agressions, serigrafía sobre papel. Grenoble, 1976
Sur l’avortement, serigrafía sobre papel. Tours, Niza, París y Aviñon, 1975
Nada que no conozcamos, esta es una de las tácticas más emblemáticas del actual arte urbano. Por eso sorprende que la figura de Pignon-Ernest no sea más conocida. La barrera idiomática hace que la escena francesa del arte urbano se desarrolle un poco aparte del resto, lo que podría explicar que la existencia de Pignon-Ernest no haya trascendido en el mundo anglófono cuando en Francia aparece en convocatorias de arte urbano al lado de estrellas jóvenes.
El trabajo de este francés se articula en forma de series, cada una de las cuales obedece a un eje conceptual propio. El contenido parte tanto de referencias personales del artista como de un estudio pausado del entorno a intervenir, en sus dimensiones física, humana e histórica.
Jumelage Nice, le Cap, serigrafía sobre papel. Niza, 1974
Parcours Maurice Audin, serigrafía sobre papel. Argelia, 2003
Su serie más representativa, Napeau des Murs, fue desarrollada en Nápoles entre 1988 y 1995 y se compuso de treinta y un dibujos a la piedra negra y diez tiradas serigráficas de ochenta copias. Pignon-Ernest partió de un deseo de tratar los arquetipos de la cultura mediterránea, para lo cual encontró en Nápoles el entorno ideal. La carga histórica de la ciudad, impregnada en su arquitectura, le atrajo como fuente de inspiración y como contexto en que integrar sus dibujos.
Pignon-Ernest tuvo formación clásica y es un virtuoso de la figuración, todas sus obras están dibujadas a mano y parten de esbozos propios. Es también metódico al preparar sus intervenciones. En Nápoles, recorrió la ciudad documentando cuidadosamente calles y edificios, leyó sobre sus historias, y estudió a los artistas históricos locales, de entre los cuales acabó interesándose por Caravaggio.
Los dibujos adaptan figuras de cuadros de ese artista. Cada dibujo a la piedra negra está ejecutado para integrarse en el espacio y luz de una ubicación concreta. Aunque lo habitual en Pignon-Ernest son las tiradas serigráficas de múltiples copias que se instalan en lugares diversos, un comportamiento más familiar desde la perspectiva actual.
Todo este cuidado formal se acompaña de un ambicioso discurso teórico, en el centro del cual está la idea de la imagen intrusa como vértice de un mecanismo que acaba confiriendo al entorno físico las cualidades de una imagen. Pignon-Ernest dice entender el escenario urbano en términos escultóricos, y se refiere a sus intervenciones como ready-mades.
La mort de la Vierge, de la serie Napeau des murs, dibujo a la piedra negra sobre papel. Nápoles, 1990
Le soupirail, de la serie Napeau des murs, serigrafía sobre papel (1/80). Nápoles, 1990
Pignon-Ernest es artista profesional desde la década de los setenta, y no ha dejado de ejecutar el grueso de su obra en la calle. Hace ya muchos años que se enfrentó a la disyuntiva que atormenta hoy a muchos artistas urbanos: ¿cómo producir objetos coleccionables que conserven algún tipo de coherencia con respecto a la obra que se produce en la calle? Una solución pasa por la venta de bocetos y otros restos del proceso de preparación de una obra de calle. Es la salida por la que se inclinó en su momento gente como Christo, y que ahora utilizan artistas como el italiano Blu, uno de los grandes del postgraffiti narrativo.
Etude, carboncillo y piedra negra sobre papel. Johannesburg, 2002. 63 x 41 cm
La imagen de arriba muestra una obra comercial de Pignon-Ernest. En este y otros casos el artista vende el boceto acompañado de una fotografía del resultado final de la obra en la calle. La táctica de la fotografía como prueba del vínculo entre el objeto en venta y la calle ha sido adoptada últimamente por diferentes artistas. Eltono por ejemplo utiliza la fotografía como parte de un fetiche coleccionable inteligentemente diseñado: los invertidos. Hablaremos de estos invertidos, uno de los experimentos más exitosos en la solución del difícil paso de la calle a la colección. Exitoso como los alias del parisino Invader, de los que hablábamos hace unos meses.
En otras ocasiones, sencillamente, Pignon-Ernest vende imágenes de sus intervenciones en forma de fotografías de gran formato. Esta solución, tan obvia como efectiva, es desde mi punto de vista uno de los recursos más dignos en tan difícil transición. El arte urbano no es la primera forma de arte que renuncia al objeto coleccionable y da así la espalda a mercado, galerías y museos. Otras lo han hecho antes y, como el arte urbano, todas han acabado siendo absorbidas por el sistema del arte.
En casi todos los casos, para hacer vendible lo que no se puede vender ha bastado con vender su imagen. Osea documentación de las esquivas obras, sobre todo fotografía y vídeo. Aunque también se compran otras formas de documentación cuyo sex-appeal como objetos de colección podría parecer menor, por ejemplo los breves textos que Richard Long utiliza a veces para vender sus excursiones por el campo.
Une pieta sud-africaine, serigrafía sobre papel. Soweto, 2002
Varias de las series de Pignon-Ernest han tenido contenido político, como la instalada en 2002 en las paredes del ghetto sudafricano de Soweto. Partiendo de una fotografía histórica insignia de la lucha anti-appartheid Pignon-Ernest creó una imagen que denunciaba la epidemia del SIDA. Pero la mayoría de sus motivos gráficos son referencias culturales, más bien altoculturales: personajes clásicos y escritores icónicos.
Uno de ellos Rimbaud, cuya efigie repartió por las paredes de París y la ciudad natal del poeta, Charleville. Esta serie, de los años 1978 y 1979, sería el colofón de su primera época en París, en cuyas calles no volvería a trabajar hasta finales de los noventa. Pignon-Ernest no participó, por tanto, en la escena del arte urbano parisino de los ochenta.
Pero su herencia sí estuvo presente. Blek, quien fuera origen y cabecilla de esa escena, vio en sus años de estudiante la obra de Pignon-Ernest en las calles de París. Dice Blek que el encuentro con los restos raídos de la imagen de Rimbaud fue una experiencia que le “desbloqueó”.
Rimbaud, serigrafía sobre papel. París y Charleville, 1978-79
Blek ha declarado en más de una ocasión que el trabajo del norteamericano Richard Hambleton fue el ejemplo que le inspiró experimentar con figuras humanas de tamaño natural, un recurso que pronto se convertiría en la insignia del francés. La obra de Pignon-Ernest, aunque reivindicada con menor énfasis, es un referente anterior y más cercano. El artista urbano Jef Aerosol, que comenzara a actuar en la ciudad francesa de Tours en 1982 sin haber tenido noticia de la obra de Blek, menciona también la herencia de Pignon-Ernest como decisiva en su evolución.
Pignon-Ernest es el primer eslabón de esta escuela europea de arte urbano basada en la representación de figuras humanas a tamaño natural. Un hilo genético tan antiguo que se remonta a la época en que, al otro lado del océano, el graffiti neoyorquino comenzaba a madurar. La tradición nace con Pignon-Ernest en 1971, continúa en 1981 con Blek le Rat, y alrededor del cambio de siglo con Banksy, Swoon y los muchos artistas que les han seguido.
Pignon-Ernest cuenta que la idea de las figuras humanas surgió de su obsesión por las sombras que los habitantes de Hiroshima y Nagasaki dejaron en las ruinas de sus ciudades. Las ingeniosas imágenes de Banksy y los líricos trabajos de Swoon se perciben de manera diferente cuando nos enfrentamos al origen primero de su línea genética.










Comments 6
Muy interesante todo lo que subes tio, cultura pura.
Un saludo.-
Posted 23 sep 2008 at %H:%M 12Tue, 23 Sep 2008 12:37:25 +010025. ¶Joder, ya te digo. Lo que estoy aprendiendo. Gracias.
Posted 23 sep 2008 at %H:%M 10Tue, 23 Sep 2008 22:52:20 +010020. ¶Muy muy interesante!
Posted 29 sep 2008 at %H:%M 05Mon, 29 Sep 2008 05:15:05 +010005. ¶Muuuchas gracias! Te hemos echado de menos en verano.
nammog
Pues sí que me lo había saltado, Javier. Muy interesante. Gracias por la pista.
Un saludo.
Posted 24 ene 2009 at %H:%M 09Sat, 24 Jan 2009 09:13:12 +010012. ¶Increíble este artista!
Posted 17 ene 2010 at %H:%M 05Sun, 17 Jan 2010 17:39:32 +010032. ¶Excelente tu post. EStamos preparando un newspaper del taller, en donde comentamos la existencia de este artista, tan poco conocido y tan talentoso. Tu blog será un link para que la gente se informe más, ya que está muy bien armado. Muchas gracias!
Posted 03 may 2010 at %H:%M 09Mon, 03 May 2010 09:35:24 +010024. ¶Trackbacks & Pingbacks 1
[...] Otro precedente mencionado por el artista es la serie de serigrafías con la imagen de Rimbaud que Ernest Pignon Ernest instaló en París en los años 1978 y 1979, una de las muchas series de figuras a tamaño natural [...]
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