De Charles Simonds a Banksy, pasando por Blek le Rat

Es lo que se ha dado en llamar “el efecto Banksy“. La fiebre que conmociona el mundo del arte, y sobre todo el del arte urbano, desde que hace un par de años comenzara la inaudita escalada de precios, ha cogido por sorpresa a un mercado que de pronto tiene prisa por comprar, pero no sabe muy bien por dónde empezar.

Blek le Rat, 1981

Si el efecto Banksy ha afectado a alguien especialmente es al francés Blek le Rat, pionero del arte urbano a la europea, que comenzó a actuar en París en 1981. Blek fue el instigador y principal actor de la saludable escena de arte urbano parisina de los años ochenta, basada en la figuración y el uso de plantillas, que desapareció de las calles con la llegada del graffiti neoyorquino en el cambio de década.

Ni Blek ni ninguno de sus contemporáneos llegaron a establecerse como artistas profesionales. Hubo varias exposiciones e incluso una subasta que alcanzó precios entonces sorprendentes, pero la burbuja estalló sin mayores consecuencias. Es ahora, con más de cincuenta años, cuando Blek está viviendo del arte, y está ganando mucho dinero.

Después de años de olvido Blek se encuentra en medio de un maremoto de invitaciones, exposiciones, publicaciones y entrevistas. Esto es así porque las obras de la superestrella del arte urbano, Banksy, recuerdan bastante a las de Blek. El mismo Banksy no oculta el parecido y se reconoce heredero de Blek, lo que ha propiciado el súbito éxito del francés.

La escena del arte urbano de los ochenta era fuerte no sólo en París. También Nueva York, Ámsterdam, São Paulo o Barcelona vivieron años de mucha actividad, aunque el contacto entre ciudades era limitado y no se puede hablar de una escena internacional como la que internet hace posible hoy.

Jef Aerosol, 1982

Sorprendentemente, la actual escena desconoce en gran medida la existencia de su predecesora. A pesar de la inundación de información que caracteriza la escena actual –si bien la información es casi exclusivamente gráfica–, se ha hablado poco o casi nada del arte urbano de los ochenta. Sólo Blek –y, en muy menor medida, algunos de sus compañeros parisinos– y el neoyorquino Dan Witz han sido rescatados y tienen audiencia en la actual escena.

Esta falta de interés por unas raíces tan cercanas vueve a delatar la superficialidad de una escena del arte urbano gobernada por cierto impulso adolescente de gratificación visual inmediata, incompatible con la reflexión y su temido vehículo: los textos.

Hoy me quiero remontar aún más atrás para hablar de Charles Simonds (1945). Este escultor formó parte, junto con Gordon Matta-Clark, de la inquieta comunidad artística que pobló el Soho neoyorquino durante los años setenta, y cuyo impulso de conciencia social y actuación independiente en la calle sería recogido por la escena de arte urbano de los ochenta.

Simonds comenzó su carrera en 1971 produciendo pequeñas ciudades de arquitectura inmemorial, delicadamente construidas con diminutos ladrillos de arcilla sin cocer. Las miniaturas eran elaboradas in situ, escondidas en huecos en las paredes de viejos edificios y solares del Lower East Side destinados a la demolición.

Charles Simonds ha seguido utilizando estas ciudades de arcilla, ahora más complejas y protegidas en vitrinas. Aunque no ha dejado de producirlas en el espacio público: hace cinco años, aprovechando la visita a Valencia para exponer en el IVAM, dejó alguna en el barrio del Cabanyal.

Distintas intervenciones de los setenta y ochenta

Floral font (detalle), 1989

Si la existencia de la escena de los ochenta apenas ha trascendido, artistas de los setenta como Simonds son virtualmente desconocidos en la actual escena del arte urbano. Simonds imaginaba unos habitantes para sus ciudades, a los que bautizó como little people (gente pequeña). Existe desde hace un par de años un proyecto de arte urbano muy popular que también se llama Little People, desarrollado en Londres por un artista de nombre Slinkachu.

Slinkachu no menciona a Simonds y probablemente se trate de una coincidencia, sintomática de una escena del arte urbano que desconoce sus raíces. Más sintomático aún es el contraste entre una gente pequeña como la de Simonds, cuya ausencia carga de fuerza las obras convirtiéndolas en ciudades fantasma de significado incierto, y otra como la de Slinkachu: explícita, brillante, y tan rápidamente digerible como olvidable. Igual que la publicidad, igual que Banksy. El signo de los tiempos.

Comments 1

  1. Glub wrote:

    Buen trabajo de investigación

    un saludo

    Posted 19 sep 2008 at %H:%M 01Fri, 19 Sep 2008 13:56:16 +010016.

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  1. From Urbanario - Dan Witz, postgraffiti silencioso desde 1978 on 01 feb 2009 at %H:%M 01Sun, 01 Feb 2009 13:43:15 +010015.

    [...] conocía el trabajo que Simonds y Matta-Clark habían desarrollado en la ciudad pocos años antes, y el que John Fekner continuaba [...]

  2. From Urbanario - Charles Simonds: dos vídeos de 1972 y 1974 on 23 mar 2009 at %H:%M 05Mon, 23 Mar 2009 17:42:58 +010058.

    [...] Os dejo aquí un par de joyas videográficas rescatadas del olvido por el impagable esfuerzo de Ubuweb. Se trata de documentación del trabajo que Charles Simonds (1945) desarrolló en las calles del Lower East Side neoyorquino a principios de los setenta y que estudiábamos hace unos meses. [...]

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