Vuelvo a hablar de la limpieza del graffiti y de los parches de pintura gris con que suele cubrirse. El norteamericano Fred Radtke, conocido como el Gray Ghost (el fantasma gris) es un activista de cincuenta y un años que ha convertido la lucha contra el graffiti en una misión personal.
Desde finales de la pasada década este vecino de Nueva Orleans invierte una incalculable cantidad de energía y tiempo en la eliminación sistemática de firmas, murales y toda manifestación de graffiti ejecutada sin permiso. Utiliza la misma técnica que los servicios municipales: patrulla la zona en coche y cubre sus objetivos con parches cuadrangulares de pintura gris.
Lo que le diferencia de los servicios municipales es su desmedido celo. Radtke cubre incluso pequeñas firmas y pegatinas en señales de tráfico, hasta el extremo de obliterar el mensaje de la señal. Como muestran estas imágenes, utiliza la pintura gris en toda suerte de superficies. Los resultados acaban siendo mucho más visibles que lo que se cubrió.
El caso de Radtke vuelve a hacernos cuestionar la finalidad última del borrado del graffiti, en algún lugar entre el deseo de mantener una uniformidad estética en el entorno y la necesidad de reprimir la capacidad comunicativa del individuo de a pie. Sus actuaciones van claramente más allá de lo que la primera finalidad justificaría. En sus manos el parche gris ya no pretende integrarse en el entorno, se convierte en cambio en un fin en sí mismo: una herramienta publicitaria, equivalente al nombre del escritor de graffiti.
El parche gris es el icono, la seña de identidad, y la campaña de limpieza se ha convertido en una campaña de promoción personal, un juego que alimenta el ego. Una guerra de guerrillas entre los autores de los graffitis y el vengador que los elimina. El juego es similar al que ponen en práctica a diario los escritores de graffiti en su perenne competición interna. Finalmente, Radtke es un artista urbano como muchos otros.
Aunque pocos artistas de calle cuentan, como él, con la connivencia de la policía local. El Gray Ghost es desde hace años un personaje famoso en Nueva Orleans y su particular activismo, a pesar de ser efectivamente tan molesto como el graffiti e incluso más peligroso para el público, encuentra defensores entre una población extenuada por la invasividad de las formas más salvajes de graffiti.
Los parches de Radtke no se limitan a atacar el graffiti. También cubren piezas de arte urbano más amables y aceptadas, como las pequeñas pinturas sobre tabla que el artista Nola Rising (autor de las fotos que acompañan este artículo) clava en árboles y farolas de la ciudad. La publicidad es también objetivo del Gray Ghost, pero sólo la ilegal, sobre todo los pequeños carteles de plástico que anuncian negocios locales, habituales en las cunetas suburbanas de Estados Unidos. La siguiente imagen muestra a Radtke en acción.
El humilde cartel callejero de papel, la tradicional herramienta de comunicación de la música y la cultura underground, es otra forma de publicidad ilegal víctima de sus ataques. Y no arranca los carteles sino que los pinta de gris. Eso le recrimina en esta imagen una de las muchas personas que responden con mensajes a sus parches grises.
Radtke está estos días de actualidad porque la superestrella mediática Banksy, en su reciente visita a Nueva Orleans, ha hecho referencia al trabajo del Gray Ghost en un par de sus murales. En su página afirma incluso que el motivo de su viaje a la ciudad ha sido “plantar batalla al Gray Ghost”.
Hasta ahora la existencia de Radtke no había trascendido mucho. Sí ha tenido repercusión su equivalente Joe Connolly, también conocido como la Guerrilla del Graffiti, un activista de Los Ángeles cuyo trabajo es muy parecido. Connolly es otro cruzado antigraffiti convertido en artista urbano monocromático. Comenzó su campaña antes que Radtke, aunque no llega en su celo a los extremos de éste. Ha sido protagonista en los dos documentales sobre arte urbano más sonados del último par de años: Infamy y Bomb it!.













Comments 1
Esto me ha hecho pensar enseguida en aquel personaje, Colin Grandon, terror y mofa al tiempo de los grafiteros en Ibiza. Hace tiempo (años) que no recoge sus “acciones”, pero su blog y sus referencias siguen estando por ahí.
Un saludo!!
Posted 06 sep 2008 at %H:%M 02Sat, 06 Sep 2008 02:06:41 +010041. ¶Trackbacks & Pingbacks 2
[...] limpieza, y de la limpieza en general. Por un lado, trataremos el fenómeno de los vigilantes como Fred Radtke o Joe Connolly, ciudadanos que se toman la justicia por su mano y borran graffitis por doquier, por [...]
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